CUANDO LA PUERTA DE LA SOLEDAD SE ABRE
Con razón, o sin ella, con o sin causa, a todos nos llega el momento en que la soledad toca a tu puerta y pareciera que absorta de toda pena, gritara “llegué para quedarme”. En un mundo tan lleno de personas, de mascotas de compañía y de reuniones familiares, ésta soledad arde a la médula


